Ando dando vueltas en torno a un círculo del cual se que es más que posible escapar. Es más, levanto la cabeza y veo las salidas. Es esa indecisión de elegir la puerta correcta es la que me corroe por dentro y por fuera.
Pido una muestra, una lagrima, un canto, un lloro. Pido que el agua del que bebo se convierta en vino para que los dos podamos beber sin reparo alguno. Acudir, cada día, a esa fuente de inspiración divina en la que te quiero convertir, en la que te quieres convertir.
¡Si fuera tan agraciado de escribir con tu tinta mis pesadillas acabarían en un amanecer!
Desconozco mi suerte. Vosotros la consideráis capacidad de engendrar o instinto de los fines. Yo sé que eres tú.
martes, 15 de diciembre de 2009
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