domingo, 8 de noviembre de 2009

Encargo de urgencia

Un día quise comprarme un coche. No era un coche normal y corriente, era mucho más que eso. Era un cochazo. Fui al concesionario, hablé con un señor muy amable y en menos de 15 días ya tenía mi auto.

Al mes siguiente, iba yo caminando por la Gran Vía de mi ciudad, observé unos zapatos que me iban geniales. Entre a la tienda con la intención de hacerme con ellos. Pedí un 43, mi talla habitual, pero no quedaba número. Lo intenté con el 42 y el 44, pero nada, ni por esas. El vendedor pidió un 43, en menos de una semana ya tenía mis zapatos.

Unas horas después, entre a un bar y pedí una cerveza. Me encontré con la mujer más hermosa que jamás había visto. Me senté a lado de ella, al de cinco minutos ya no estaba a mi lado.

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