lunes, 12 de octubre de 2009

Auto suicidio

-Digo, y no me equivoco, si digo que ya está bien que en tu casa hallas plantado un árbol siguiendo los consejos adquiridos del libro que ese maldito rufián, semi-reptil, especie de lagarto te obsequió por mentirle a la cara diciéndole que esa asquerosa nariz repleta de fluidos verdes, que más bien simula a un laberinto dibujado por la santa mano de un médico que arrastraba su lápiz por el cuerpo de un folio en un estado opuesto al óptimo, es un cuerpo ignífugo resistente al vuelo de una orbe que planea con acierto sin que nadie le llame la atención.

-Parece mentira, y no miento, que no me conozcas. Tantos años compartiendo un mismo sueño y ahora, a última hora, me vienes con estas.

La traición fue, es y será por siempre el primogénito de todos los pecados.

Mil años de castigo caerán encima de quien tenga la osadía de faltarse a sí mismo convirtiéndose en un vulgar mercader.

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