Es la locura quien me atrapa en este frasco tan frágil como el cristal. Intentar escapa de él me delataría de tal manera que no podría mirarme a los ojos sin sentir vergüenza. El lunes el clima fue espantoso, no cesó de llover durante todo el día. Al igual que el miércoles. El martes y el jueves fueron algo distintos, pues el sol lució su mejor cara regalándonos una sonrisa.
Por eso ha dejado de importarme el clima. Al igual que me decepciona constantemente mi debilidad lo hace el tiempo. Es algo invariable. Pero ya sabéis que nada de eso me preocupa en absoluto, pues el cambio ha de venir del centro, impulsado con la fuerza de un tornado en pleno apogeo. Nunca me engañaron los intentos de las concubinas, tratando de mezclarme esos dos conceptos, haciéndome caer en la trampa de los sentidos.
Hoy miro al mundo, sé que no tiene dueño.
martes, 27 de octubre de 2009
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